La principal causa de encierro en Paraguay es el microtráfico de drogas ilegales. Alrededor de la mitad de las mujeres encarceladas fueron imputadas, procesadas o condenadas por este motivo.
De acuerdo al Informe de Gestión 2022 del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, muchas de las mujeres privadas de libertad por delitos relacionados con el microtráfico de drogas, han señalado que esta actividad ilícita les permite cubrir los gastos de alimentación de sus familias, lo pueden hacer desde sus casas. En otros casos, son obligadas por sus parejas.
Los datos informan que de las 850 reclusas, el 43% están procesadas por microtráfico, la mayoría de los casos son por la venta de crack y otras drogas al menudeo. Por otro lado, la ministra de Justicia, Cecilia Pérez, asegura que las mujeres procesadas y condenadas por tráfico de estupefacientes representan el 58,8% de la población penitenciaria femenina.
Las penas van de 5 a 15 años de prisión, en caso de tenencia. Mujeres subordinadas, desempeñan funciones exentas de mayores responsabilidades.
Entre los tipos de labores podemos destacar a las mulas, es la persona encargada de esconder en sus cuerpos las drogas para transporte a otros países. O a las halconas, aquellas vigilantes encargadas de controlar y reportar sobre sus zonas de residencia.
El portal paraguayo de investigación periodística, El Surtidor, presenta tres casos de mujeres que fueron encarceladas. Sus identidades se mantienen en secreto por protección.
Caso #1: Graciela
La pareja de Graciela vendía drogas y en la casa en la que residían ambos, escondía 8,8 gramos de crack y 1 arma de fuego sin su conocimiento. La casa estaba a nombre de Graciela. Cuando fue allanada la propiedad, los agentes de policía le dieron a elegir entre ella y su hijo. Ella terminó en la cárcel por tenencia y comercialización de drogas, luego de 4 años tuvo una condena firme. Carlos, su pareja, no fue detenido.
Caso #2: Paula
Paula fue acusada de tráfico de droga, con una condena de 12 años. Ella es madre soltera y tiene un hijo de 13 años. Su profesión era alquilar terrenos y casas. En uno de sus inmuebles se encontró 200 kilos de cocaína. El inquilino de la casa recibió 15 años de prisión y a ella la imputaron por complididad debido a su titularidad del inmueble.
Caso #3: Mirta
Al quedar desempleada, un hombre le ofreció una oportunidad laboral, presentandose como un empresario extranjero. Mirta únicamente debía cargar con una maleta llena de droga hasta Zúrich, Suiza. La atajaron en el Aeropuerto Silvio Petirossi y la condenaron a 11 años de prisión.
Según Stella Cacace, comisionada del Mecanismo Nacional de Prevención, el perfil de estas mujeres es el de poco grado de instrucción, provienen de familias desintegradas, son pobres que desde muy pequeñas tuvieron que trabajar y muchas veces sufren de algún tipo de abuso.
LEY N° 1.340/88
Que reprime el tráfico ilícito de estupefacientes y drogas peligrosas y otros delitos afines y establece medidas de prevención y recuperación de farmacodependientes.
Existe una urgente necesidad por parte de las autoridades de que se modifique la Ley 1340 de Drogas, de manera a volverla más justa y equitativa. No se puede tener la misma política criminal para el tráfico de drogas internacional que para la venta al menudeo. De lograrse esta modificación, más de la mitad de las mujeres podrían ser beneficiadas con institutos procesales a los que hoy no pueden acceder a causa de la elevada pena que contempla la ley de drogas.
La representante de la Secreteraría Nacional Antidrogas (SENAD), Zully Rolón, presentó el proyecto titulado "Mujeres, Política de Drogas y Encarcelamiento" con el objetivo de abrir un camino al cambio de las leyes actuales. "El proyecto permitirá abrir el debate sobre las distintas situaciones de sufrimiento que pasa una mujer vinculada al narcotráfico", explica.
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